Los robots se están abriendo camino gradualmente en una variedad de entornos, desde hogares hasta espacios públicos, oficinas, fábricas e instalaciones de atención médica. Sin embargo, a pesar de su potencial, muchos robots existentes no funcionan tan bien en entornos dinámicos e impredecibles del mundo real como lo hacen durante las pruebas de laboratorio controladas.

Sin embargo, los movimientos repetidos de sus piernas consumen mucha más energía que el movimiento rodante de los robots con ruedas, lo que dificulta la mejora de la eficiencia energética.