Los robots cuadrúpedos consumen mucha energía porque cada paso exige mover y corregir continuamente varias patas. El estudio de Tech Xplore propone una salida más simple: pies porosos impresos en 3D que almacenan y devuelven parte de la energía del impacto al caminar.

El equipo de la Seoul National University of Science and Technology combinó esos pies TPMS con un controlador de aprendizaje por refuerzo profundo que aprendió a aprovechar la elasticidad del apoyo. El resultado fue una reducción de consumo de batería de hasta el 6,2% a velocidades de entre 0,4 y 1,0 metros por segundo.

De los tres diseños probados, el modelo diamond con una densidad relativa del 60% ofreció la mejor combinación de flexibilidad, absorción de energía y baja pérdida. El robot mantuvo una locomoción estable, lo que sugiere que el ahorro no se consiguió a costa de volver más torpe al sistema.

La relevancia práctica está en aplicaciones interiores, inspección, logística y rescate, donde cada punto porcentual de eficiencia se traduce en más autonomía y menos recargas. No es una revolución del cuadrúpedo, pero sí una mejora concreta y replicable sobre un cuello de botella muy real.